NO
No sé si es apropiado usar este blog para hablar de esto, ya que es algo personal y fuera de la onda del dibujo, pero aun así, tenía que intentar desahogar lo que me hace llorar todas las noches. Y no, no es mi enfermedad, ajajajajaj.
Perdí a mi perrita hace un tiempo, su nombre era Luna y fue todo para mí; mentira, aún lo es. El vacío que dejó su ausencia no es algo que pueda barrer bajo la alfombra o esconder de todos. Cada que bajo por las escaleras, evito mirar la maceta que le pinté y donde puse sus cenizas. Incluso una leve mención de algo relacionado con ella me hace querer romper en llanto.
Al enterarme de que Luna había fallecido, claro que lloré, aunque en un hospital realmente tu llanto nunca significa nada para nadie; por llorar mucho me enviaron hasta un psiquiatra, como si mis emociones no tuvieran cabida para molestar a los demás. Luego de llorar, simplemente ya no quería que otra enfermera viniera a regañarme por ser una llorona, así que paré, y así siguieron los días y los meses; cada que veía al cielo me preguntaba si Luna estaría ahí.
Cuando al fin me permitieron recibir tratamiento en casa, Luna ya había muerto, mi razón de haber querido volver durante meses ya no estaba. Mi mayor arrepentimiento es no haberla visto cuando aún estaba aquí. Al llegar a casa en la ambulancia, no vi sus cosas, no vi su comedor, ni su cama, ni su cobija, ni su arnés; era como si nunca hubiera existido y eso me dolió muchísimo, porque ella era mi niña, mi pequeña.
Cuando la vi en el ataúd, en un momento que la organización que mi papá contrató nos permitió hacer una especie de duelo antes de la cremación. No supe qué hacer, no quería llorar porque era demasiado patética y con mucho miedo, ya que sentía que si lloraba ahí, toda esa pesadilla se haría realidad; solo podía repetirme que esa no era Luna, Luna nunca estaría tan quieta, Luna volearía su colita al sentirme cerca.
Antes el dolor era una calma lastimada, pero ha ido escalando, como si el tiempo solo estuviera queriendo castigarme. Sé que llorar está bien; ya estoy en mi casa, por lo que no me mandarán al psiquiatra solo por hacerlo, pero me duele y no sé cómo, qué hacer. Todos ignoran que Luna existió, todos evitan el tema y nadie es capaz de abrazarme.
He aprendido que la muerte no se supera, sino que es algo con lo que aprendes a vivir, pero no es nada sencillo. Aún no tengo el valor de poner sus fotos y solo puedo culparme. ¿El duelo es cruel? No, diria que simplemente es la muestra de que realmente la amo.
Te extraño.
Atte.: Una tonta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario